EL LENGUAJE DE LAS CIENCIAS HUMANAS
TEXTO
Hace dos mil años, ni en España, ni en
Francia, ni en Italia, ni en muchos otros países había un común denominador
de conciencia colectiva sobre el cual quepa situar a los habitantes de hoy, y
también a quienes moraban hace milenios en aquellas tierras. A lo largo de ese
tiempo hubo diferentes unidades de vida colectiva, es decir, sentidas por
diferentes personalidades de vida colectiva. Cada una de éstas trató de
subsistir, de continuar hablando o escribiendo la misma lengua, de denominarse
del mismo modo, de sentirse una. Pero la unidad de conciencia colectiva
duró más o duró menos, abarcó mayor o menor extensión territorial, y a la
postre se desvaneció. Ya no hay ligures, ni etruscos, ni romanos, ni
celtíberos, ni galos, porque serlo no se funda en ninguna característica
biológica o psíquica, sino en saberse estar perteneciendo a un grupo de gentes
que se llaman como uno, en estar incluso en una dimensión de vida que rebase el
área de la persona individualiza en un yo. Al decir soy yo, el objeto a
que refieren esas palabras es indivisible, no incluye a nadie más. Al decir soy
francés, es indispensable que quien así se exprese esté seguro de que
muchos otros dirán: nosotros también. Mas supongamos que a alguien se le
ocurra preguntar a alguien en España o fuera de ella: "¿Es usted ibero,
acaso godo?" El lector puede imaginarse la respuesta.
· Américo Castro: Sobre el nombre y el quién de
los españoles, Sarpe, 1985.
· ESQUEMA (corrige este esquema y ponlo
correctamente):
1.- Inexistencia de conciencia colectiva en
los países actuales hace dos milenios.
1.1.- Causas de la existencia de unidades de
vida colectiva:
Intento de
supervivencia.
Conservación de
una lengua.
Identificación
con el mismo nombre.
Sentimiento de
colectividad.
1.2.- Desaparición de esos colectivos con el
tiempo.
1.2.1.- Desaparición de ligures, etruscos,
romanos, celtíberos...
Ausencia de rasgos
biológicos y psíquicos.
Búsqueda de la
personalidad del individuo frente a lo colectivo.
La clasificación
de la actual España en iberos, celtas o godos sería un anacronismo.
El lenguaje de las ciencias humanas (en el caso del texto introductor el ensayo) se hace
presente en las disciplinas humanísticas: sociología, psicología, historia,
filosofía, antropología, derecho, pedagogía, lingüística, etc.
Características:
TEXTOS
HUMANÍSTICOS
Características:
Discursos
expositivos y argumentativos. Presencia de argumentos de analogía, de causa
efecto, de generalización, de autoridad, etc.
-Argumentos de tipo interno (los propios
temas) y argumentos de carácter externo.
Carácter intelectual.
Juicios de valor.
Abstracción en sus contenidos (meditación lógica).
Vocabulario abstracto (a veces se recurre a
paráfrasis para clarificar cosas, a veces se utilizan la analogía y la
metáfora).
Incisos aclaratorios.
Cultismos.
Elaboración del lenguaje.
Subjetividad.
Significados
connotativos y presuposiciones.
Reflexión sobre
la realidad humana (carácter especulativo), apoyada en un razonamiento lógico
porque elabora especulaciones más o menos convincentes, pero no comprobables.
Abierto al
debate.
A veces conlleva
un lenguaje doctrinal determinado.
Carácter intelectual.
Juicios de valor.
Abstracción en sus contenidos (meditación
lógica).
Vocabulario abstracto (a veces se recurre a
paráfrasis para clarificar cosas, a veces se utilizan la analogía y la
metáfora).
Incisos aclaratorios.
Cultismos.
Elaboración del lenguaje.
Subjetividad.
-Argumentos de tipo interno (los propios
temas) y argumentos de carácter externo.
Significados
connotativos y presuposiciones.
Discursos
expositivos y argumentativos. Presencia de argumentos de analogía, de causa
efecto, de generalización, de autoridad, etc.
CARACTERÍSTICAS
LINGÜÍSTICAS
Distintos
códigos.
Falta de
precisión de su léxico, o sea, multiplicidad de significados.
RASGOS
GRAMATICALES
Sintaxis larga,
desordenada, con dominio de las proposiciones subordinadas frente a las
coordinadas (abundan las proposiciones adversativas que permiten matizar los
contenidos conceptuales expuestos).
Las proposiciones
subordinadas condicionan también las formas verbales de subjuntivo, lo que
facilita la matización de actitudes subjetivas del hablante (valor
desiderativo, exhortativo).
En el uso de las
formas de indicativo dominan el presente (habitual, durativo y gnómico) hasta
su valor más frecuente de pasado (histórico).
Perífrasis
verbales para matizar significados que quedarían imprecisos.
El sintagma
nominal
Usos que permiten
la aclaración del contenido mediante la acumulación de elementos
complementarios de carácter tanto especificativo como explicativo: aposiciones,
complementos de nombre (marcas subjetivas del emisor, por ejemplo en los
valorativos).
VOCABULARIO
HUMANÍSTICO
Utiliza el uso
común de cada lengua.
Suelen aparecer
tecnicismos, según la rama (así determinan con exactitud la realidad de la que
se habla).
Sinónimos.
Polisemia.
Sustantivos
abstractos, debido a su habitual alusión a cualidades, acciones, sucesos y
estados:
Derivados de
adjetivos: -dad (fealdad), -ez (estupidez), -eza (torpeza), -cia (suspicacia).
Derivados de
verbos en –anza (tardanza), en –ión (contradicción).
Construcciones
sintagmáticas de lo + adj. ("lo útil", "lo
difícil").
Importante
productividad tiene el sufijo -ísimo, que indica tendencia o doctrina
(cristianismo, liberalismo...)
También para
aclarar conceptos circunloquios (enajenación mental transitoria), lítotes (la
interpretación no es muy adecuada), reformulaciones, etc.
ORGANIZACIÓN
DEL DISCURSO CULTURAL
La distribución
de los contenidos de este tipo de texto necesita una organización muy estricta
desde el carácter disperso y abstracto de los conceptos que se desarrollan y la
dificultad de su comprobación empírica.
El párrafo
adquiere una gran importancia como ordenación textual ya que suele ser el cauce
para distribuir los diversos pasos (planteamiento de partida, análisis o
argumentos y conclusión) contenidos en el desarrollo de la exposición o la
argumentación humanística.
Elementos de
cohesión textual:
Recursos de
repetición.
En el nivel
fonético dominio de la modalidad oracional de carácter enunciativo.
En el plano
morfosintáctico: abundante anteposición del adjetivo, proposiciones
subordinadas y orden envolvente de los elementos oracionales.
En el plano
léxico semántico: repeticiones léxicas y conceptuales, valores connotativos...
Sustituciones:
De carácter
catafórico.
De carácter
anafórico.
Elementos deícticos.
Marcadores
discursivos que permiten seguir el
hilo argumental de forma más precisa:
1.- Nos sitúan en
la marcha del proceso del análisis o argumentación (así pues, por tanto, de ahí
que...).
2.- Los que nos
avisan de las declaraciones (de igual forma, también, es decir...).
3.- Los que nos
indican el momento de la conclusión (enresumen, en definitica, en
conclusión...).
CARACTERÍSTICAS
DEL ENSAYO
El ensayo está
considerado como un género literario que utiliza como modos del discurso
dominantes la exposición y la argumentación. Las ciencias humanas constituyen
el ámbito del saber que más frecuentemente lo utilizan como vehículo de
transmisión de sus contenidos.
Por su tema
podrían ser literarios, filosóficos, sociológicos, históricos...; por la actitud
del autor, se podrían distinguir en dos grandes grupos: críticos y analíticos;
por el tono empleado, podrían ser informativos, satíricos, cómicos, irónicos,
líricos...
Principales
rasgos que caracterizan al ensayo:
Variedad
temática.
Brevedad.
Estructura libre.
Uso frecuente de
citas.
Carácter
subjetivo.
Tipos de textos humanísticos:
Según su función:
De investigación
Instruccionales
Didácticos
Descriptivos
Otros
Según el tipo de destinatario:
Especializados
Académicos
Divulgativos
Según la actitud del autor:
Especulativos
Doctrinarios
ESTRUCTURA DE LOS TEXTOS EXPOSITIVOS
Inductiva-sintetizante
Deductiva-analizante
En paralelo
Encuadrada
Problema –
Solución
Causa
Consecuencia
Introducción –
Desarrollo – Conclusión
Otras
TIPOS DE ARGUMENTACIÓN EN LOS TEXTOS
HUMANÍSTICOS
1.- Racional
1.1.- Lógica:
Razonamientos
Ejemplificación
Generalización:
arg. De sentido común, máximas y refranes
Citas: arg. de
autoridad
1.2.- Analógica:
Comparación
Contraste
Metáfora
2.- Argumentación afectiva:
Argumentos usados
para conmover al destinatario
Recursos
retóricos
Connotaciones del
léxico
Adjetivación
valorativa
TEXTO 2
Durante el siglo XVII la población de las ciudades
españolas parece mantenerse ”dentro de una tónica general descendente” y
“presentaba altibajos que podrían engañar acerca de la tendencia dominante” [A.
Domínguez Ortiz, La sociedad española en el siglo XVI] En cambio la población
rural tendió, durante el siglo, a la disminución. Ésta parece que comenzó a
finales del XVI, y las causas aducidas en la época (guerras, emigración a las
Indias, venta de baldíos, recrudecimiento de las exigencias de los señores
territoriales, desigualdad ante los
tributos, excesivo número de eclesiásticos), fueron repetidas, con frecuencia,
por muchos economistas y juristas durante los siglos XVI y XVII. Las motivaciones de la
despoblación pudieron ser, a veces, de
origen fiscal, en cuanto que en el régimen
de encabezamiento todos los vecinos de un lugar respondían, de forma solidaria, del pago de la cantidad total en que estaban
encabezados los impuestos, y cuando disminuía la población, bien por el
absentismo de los vecinos más pudientes o bien porque sus bienes quedasen
exentos por compra de hidalguía o porque se concentrase la propiedad en manos
de la Iglesia, las cargas fiscales habían de pagarlas, hasta cubrir el importe
del encabezamiento, los demás vecinos, y al aumentar el peso de estas cargas, muchos
labriegos se vieron obligados a cambiar de residencia. […]
El hecho de mayor
interés, en lo que se refiere a la disminución de población durante el siglo
XVII, es, sin duda, por lo que tiene de brusco, la expulsión de los moriscos,
cuyos complejos móviles económicos resultan difíciles de conocer.[…]
Las
motivaciones generales de la expulsión de los moriscos son muy complejas. Se
mezclan problemas religiosos, económicos, sociales y políticos, y resulta muy
difícil, por ello, aclarar las verdaderas causas de la expulsión. Parece
entreverse, sin embargo, que, en los momentos de repliegue de la economía, a
finales del siglo XVI y comienzos del siglo XVII, cuando el exceso de población
en las tierras pobres hacía insuficiente para el consumo la escasa producción
de las tierras marginales, a falta de la posibilidad de encontrar subsistencia
en la producción manufacturera, las presiones y las exigencias de esa población
tuvieron que desempeñar un importante papel en la decisión gubernamental, al
decretar la expulsión.
[G. Anes: Las crisis agrarias]
Tema: Expongo varias posibilidades. Sabéis que
sólo una tenéis que poner y cabe la posibilidad de que la expliquéis.
Despoblamiento urbano y
rural durante los siglos XVI y XVII: posibles causas
.
Despoblación
especialmente rural en el siglo XVII y análisis de sus causas.
Fragmento
del estudio de G. Anes sobre el descenso de población en relación con la crisis
agraria del s. XVII.
Esquema de la estructura:
INTRODUCCIÓN
1.- Descenso de la
población durante el s. XVII (l. 1-5)
1.1.-
Presencia de citas textuales de A. Domínguez Ortiz.
DESARROLLO
2.- Alarmante
caída de la población rural en el siglo XVII (l. 6-44)
2.1.-
Orígenes ubicados a finales del siglo XVI (l.13)
2.2.-
Causas: (l. 8-13)
2.2.1.-
Guerras
2.2.2.-
Emigración a Indias
2.2.3.-
Impuestos
2.2.4.-
Desigualdades tributarias
2.2.5.-
Excesivo número de eclesiásticos
2.3.-
Explicación de las causas fiscales (14-25)
2.4.-
Repercusiones de la expulsión de los moriscos (l. 26-30)
2.4.1.-
Motivaciones (31-44)
Se
trata de una estructura analizante-deductiva y es fundamental destacar que el
texto objeto de análisis es un fragmento del libro Las crisis agrarias.
(No olvidéis la etiquetas, sabéis que tenéis
que señalar las líneas donde se encuentran las ideas, nominalizad siempre que
podáis, estructurar ideas principales de secundarias e indicad el tipo de
estructura. Recordad que las estructructuras
de los textos expositivas son diferentes a las narrativas. Las líneas de
este esquema no responden a este texto sino a la fotocopia entregada en clase)
TIPOLOGÍA
El
fragmento que nos ocupa, por el tema que trata, por la forma de tratarlo, por
el libro en el que se encuentra y por la intención del autor, se debe adscribir
dentro de los textos humanísticos, y dentro de ellos a una monografía, un
estudio de historia o un tratado sociológico. (1)
G.
Anes se nos presenta como un estudioso especialista del tema, si bien presenta
algunos recursos con los que pretende divulgar
sus estudios y conclusiones. Su principal interés estriba en informar,
motivo por el que apenas echa mano de elementos valorativos.
En
su estructura analizante, el fragmento nos muestra desde el principio la idea
central sobre la disminución de la población
en una época concreta, los siglos XVI y XVII, y se centra especialmente
en las causas de la despoblación rural, que supone la más afectada.
A la
objetividad predominante la avala la cita de autoridad de A. Domínguez; otros
rasgos del lenguaje humanísticos son la
elaboración de la lengua, el predominio de la nominalización, un vocabulario
específico, la presencia de sustantivos abstractos y, por ende, su carácter
intelectual. Rasgos que se comentarán en los siguientes apartados.
Las
tipologías características de estos textos son la expositiva (y explicativa) y
la argumentativa, fundamentalmente. Así podríamos considerar como ejemplo de
expositiva la línea 1, “Durante el s. XVII la población…” o las l. 31 a 35. Se
hallan secuencias explicativas en las
líneas 15 y 29; otra secuencia descriptiva, en la l. 38. Estas tipologías
aportan orden, claridad, carácter impersonal… y se consigue entre otros
recursos, con las enumeraciones.
Para
poder afirmar los juicios que expone el autor cuenta con unos cuantos
argumentos: de autoridad (l. 1-5), de contraste (l.6), de causa (l. 8 y 13) o
de hecho (l.26).
Hemos
de destacar la intención del autor de
divulgar (de forma didáctica?) sus estudios, elaborados con rigor y presentados
con toda la objetividad posible, tanto en las definiciones como en las
reformulaciones con las que se pretende emitir el mensaje con mayor claridad y precisión, al margen del ámbito en el que se desarrolle,
habitualmente el intelectual y de análisis crítico.
En este apartado soléis decir muchas cosas
que uno puede o no admitir pero lo que es inadmisible es que olvidéis lo
principal: las tipologías. Sabéis que debéis indicar las tipologías
principales, señalando dónde se encuentran, incluso transcribiendo frases, y es
bueno que os fijéis, y lo tengáis en cuenta, aquellas secuencias diferentes,
por breves que sean. Ningún alumno debe extenderse para este apartado más de
una carilla. Es muy importante organizar el tiempo.
ADECUACIÓN
La
adecuación consiste en analizar el grado de adaptación del texto a la situación
comunicativa, de ahí que este ejercicio también sea conocido como pragmática.
El
emisor real o locutor es G. Anes, quien alude al discurso de a. Domínguez
Ortiz. El autor de Las crisis agrarias
transmite un mensaje con claridad, orden y precisión acerca del descenso de la población en el siglo XVII. Se presenta
como un estudioso especialista en la materia y poseedor de un registro culto
(sustantivos abstractos, “aducir”, Baldíos”, eclesiásticos, juristas, fiscal, absentismo, y el manejo que muestra en la combinación de la
parataxis y la hipotaxis). Su nivel cultural resulta notable y denota un tono
experto con algunas vacilaciones, debido a la ausencia de rigor en algunos
puntos que lo llevan a utilizar “parece” en más de una ocasión. Se emplea en
sentido impersonal, marcado por la 3ª persona en “parece mantenerse”, l. 2 y
35, “Se refiere” (l.26), la pasiva “fueron repetido” (l.11), y sólo
excepcionalmente algún valorativo”por lo que tiene de brusco” (l.28),
“complejos móviles” (l.29), “resultan difíciles” (l.30), “parece entreverse”
(l.35). Aun cuando su principal intención es la de informar.
El
receptor modelo ha de ser una persona de cultura media-alta, versado en temas
de la historia o aficionado a ella, un estudiante universitario, con
conocimientos enciclopédicos, para una mejor comprensión. Su relación con el
emisor es unilateral, diferida y a distancia; aunque entre ambos se puede
establecer un punto en común: el interés por estos temas.
El
canal es visual, un libro, el papel…; y el código, heterogéneo: números
romanos, comillas, lenguaje verbal en cursiva y un título de libro con la letra
convencional frente al resto del libro. Llaman la atención los corchetes y los
puntos suspensivos que indican la
omisión de frases o párrafos, dato de especial relevancia para la percepción
del texto.
La
exposición del fragmento tiene un carácter retrospectivo, lo que nos hace
pensar que se trata de un estudio más o menos contemporáneo analizando la
sociedad del siglo XVII. Los datos que nos sitúan en el espacio y el tiempo
son: siglo XVII (CCT), siglo XVI (CCT),
circunstanciales de lugar “ciudades españolas”; deícticos temporales
“presentaba” (l.3), “siglo”, “época” (l.18), “momentos” (l.36).
Por
lo que se ha expuesto anteriormente insistimos en la escasa modalización del
texto. Se intenta presentar un criterio objetivo y riguroso, basado en datos.
Suele ser común en algunos textos humanísticos que sólo pretenden informar
(función del lenguaje referencial) aunque pueda contemplarse la idea de una
ligera elaboración del lenguaje que
tantas veces se acerca al estándar. (tal vez se podría hablar algo de la
función poética)
Para
su mejor comprensión, el autor ha utilizado reformulaciones (l.31 y 32), y
presuposiciones, e incluso la intertextualidad indicada en el apartado de las
voces del discurso; por todo ello, entendemos que el emisor ha reunido los
ingredientes necesarios para que se pueda hablar de un acto de
comunicación con actual validez una vez
que sirve de testimonio de una época, pero siempre dentro del contexto de la
obra Las crisis agrarias.
En este apartado el alumno no suele hablar
de los juicios de valor, de los incisos aclaratorios, del código, del registro, del carácter intelectual, de la
información implícita, de la empatía, los conocimientos previos, de la ironía,
etc. –por supuesto que no en todos textos hemos de comentar todas estas
sugerencias-.
COHESION
Entre
las distintas recurrencias que sostienen la cohesión del fragmento de Las crisis agrarias, un lugar especial
lo ocupan las cuestiones léxicas. Habida cuenta que el autor pretende explicar
las causas de la despoblación entre los siglos
XVI y XVII en España, algunos sustantivos opuestos como “población” (l.26,27 y 42) y
“despoblación” (l.14 y 19) son especialmente significativos, como lo son, por
su carácter sincrónico, las repeticiones
de los “siglos XVI” y “XVII”. Por lo que llevamos adelantado, se observa cómo
los sinónimos “disminución” (7,17) o “repliegue” (36), vienen a explicar el
título “crisis”. La lectura de un fragmento difícilmente puede transmitirnos un
mensaje completo, pero el texto en sí, presenta cierta unidad en relación con
el tema: la reducción demográfica en la ciudad y especialmente en el sector
rural. Se trata de analizar, como es propio en un texto humanístico, las
razones de esta evolución. Así se desprende de la repetición de “causas” (l. 9
y 34) y motivaciones (13 y 31), sinónimos. Una de las causas que se esgrime
(argumentación) es la expulsión de los moriscos (28, 31 y 34).
Si
algún recurso contribuye a la unidad del fragmento y lo hace coherente es el
campo asociativo relacionado con la economía (“crisis”, “población”,
“ciudadano”, “economía”, “jurista”, etc.), términos todos ellos que facilitan
la interpretación del mensaje.
Otras
recurrencias utilizadas con este fin son: sustituciones léxicas (“tónica
descendente”, “disminución”, 7 y 27), la
metonimia “encabezamiento” (con lo que se subraya las unidades frente al
colectivo), la metáfora “desempeña un papel”, para aludir a su importancia; los
sinónimos “tributo”, “importe” y “cargos”, conceptos relacionados con la
opresión de las cargas sobre los vecinos; los antónimos: “finales” frente a
“comienzos”, “vender” frente a “comprar” (más complementarios que antónimos), y
otras sustituciones del tipo “población” –hiperónimo- por “vecinos” hipónimo-. Todo esto permite
que resulte coherente el mensaje.
Además,
son otros los recursos que traban la estructura del fragmento y la cohesionan.
Los deícticos XVI y XVII precisan la contextualización temporal del estudio,
reforzada, por otra parte, con las repeticiones anteriormente citadas. Aparte
de estas referencias con el exterior, algunas sustituciones léxicas, bien
anafóricas “que” (pronombre relativo) o “lo” (pronombre personal), bien
catafóricas, el indefinido “todos” o el sustantivador “lo”, establecen
relaciones de referencia lingüística con las que avanza el tema del fragmento.
Como
es habitual en este tipo de textos, se observa una abundante nominalización “lo
que tiene de brusco”28, “al decretar”
(43), sustantivos abstractos, “despoblación” (14), “encabezamiento”,
“absentismo” (19); los incisos aclaratorios “en los momentos de repliegue de la
economía” 36; cultismos “aducidos”, “absentismo”, “eclesiásticos”, evidentes
muestras del carácter culto del texto humanístico, dada la elaboración del
lenguaje, su selección y su interés por transmitir la esencia del mensaje en un
discurso de predominio nominal basado en la frase larga, las aclaraciones y las
enumeraciones, por ejemplo.
En
consonancia con todo lo dicho, y conforme a la tipología explicativa y
descriptiva, hemos de indicar cómo la mayoría de los adjetivos(nota 2)
del texto son calificativos postpuestos y precisan el mensaje. Baste como
ejemplos ilustrativos “españoles” 2, adjetivo de relación, “rural”, 6,
de clasificación, “económicos”, 29; con la misma finalidad se hallan los
sintagmas preposicionales “de las ciudades”, “de encabezamiento”, “de la
expulsión” 31; adjetivos como atributos “difíciles” 29.
La
presencia del estilo nominal se vuelve a cifrar en verbos copulativos, habitualmente
en presente de indicativo, modo de la realidad, de lo verosímil, de lo
objetivo. Es la forma verbal de un presente gnómico que vertebra toda la
exposición y la argumentación puesto que el estudio, más o menos actual, sobre
el s. XVII, permite esta serie de saltos temporales. Se han de destacar
especialmente las perífrasis de obligación “se vieron obligados a cambiar” (25)
o las de probabilidad “tuvieron que desempeñar”, porque a lo largo del fragmento
queda patente sólo la probabilidad de algunos juicios que parecen no estar apoyados por el rigor de
los estudios.
Tiene
que ver con lo que estamos diciendo la abundancia de oraciones largas, a veces
desordenadas y el predominio de la hipotaxis; nos permiten contemplar las
recurrencias sintácticas propias de un texto humanístico. Llaman la atención
los complementos circunstanciales de causa y finalidad, proposiciones
subordinadas de relativo, de tiempo y, como suele ser común en los textos
argumentativos, causales y consecutivas (19 y 34 respectivamente). La parataxis
viene especialmente marcada por la matización de las adversativas (”en cambio”,
16, “sin embargo”34) y en segundo orden, por las distributivas (l.19 y 20). A
veces la extención de la oración llega a hacer confusa la información, una
información estructurada de forma planificada, con orden y con un correcto
mantenimiento del tema del que trata, la disminución de la población,
incidiendo sobre todo en las causas de la despoblación rural, con el apoyo de
la intertextualidad y las reformulaciones.
Algunas
cuestiones que merecen un comentario especial son las relacionadas con el
léxico: composición en “altibajos”, parasíntesis en “recrudecimiento”,
cultismos como “exentos”, gentilitos como “españolas”; y en relación con la
semántica, metáforas como “peso” 24, “repliegue” en la 36, o la metonimias de
las líneas 23 y 43, son un buen ejemplo de las sustituciones semánticas, de
usos trasladados, y, en definitiva, de la competencia lingüística del autor.
Es
la interrelación de todos estos elementos léxico-semánticos, morfosintácticos y
fonéticos, los que nos permiten comprender el mensaje de este fragmento y
concluir que, a pesar de desconocer el resto del libro y a pesar de saltarse
párrafos, se ha conseguido cierta comunicación coherente y cohesionada.
NOTAS:
(1) Según
algunos podría tratarse de un estudio. Los textos humanísticos abarcan un
amplio campo en el que cabe la memoria, la confesión o la biografía, aparte de
los que indicamos en el apartado de teoría. El estudio puede ser un tratado
general, un tratado monográfico, un artículo especializado (dirigido a
especialistas), un artículo divulgativo, una reseña, una ponencia (son para ser
leídas delante de un auditorio especialista), y puede analizar y valorar alguna
obra. Pueden ser extensos y exhaustivos.
(2) Tipos
de adjetivos, según su significado: de relación o pertenencia –español-,
descriptivos –enjuto y flaco- y valorativos –aburrido-.